Sin ser el propósito del libro, en seis capítulos se puede leer el vínculo estrecho que existe entre la vulnerabilidad económica y educativa. El cómo las carencias económicas repercuten en los ámbitos social y educativo, a tal grado que las culturas familiar y escolar se empobrecen hasta institucionalizar interacciones sociales y “educativas” que promueven la violencia simbólica y, en casos extremos, la física. Al respecto, es inevitable pensar en Otto Rühle (1925), en la reflexión que ha aportado a la humanidad sobre la mentalidad autoritaria, que obstruye la posibilidad de formar ciudadanos que contribuyan a la construcción de espacios familiares y sociales democráticos. En el libro Vulnerabilidad en educación: prácticas y experiencias se da cuenta de escenarios educativos que destacan diferentes formas de exclusión educativa, en varias ocasiones institucionalizada y poco visible.