Somos parte, desde hace dos décadas, de la emergencia de un nuevo horizonte de sentido histórico que cuestiona de manera radical la mercantilización y la búsqueda de la ganancia como ejes de la existencia social, ambas, características básicas del capitalismo, en tanto estructura de explotación social. Este nuevo horizonte de sentido que ha surgido a partir de un movimiento mundial de resistencia a las tendencias depredadoras y destructivas del capitalismo, dominado por la fracción financiera del capital, tiene como actor central a los indígenas, y como eje fundamental la defensa de la Madre Tierra, junto con el impulso de procesos de desmercantilización de la misma, de la vida y del trabajo.