Las familias se han constituido en uno de los pilares que institucional y jurídicamente son reconocidas por su gran influencia social y cultural. Las familias transversalizan sus saberes y heredan sus aprendizajes, costumbres, hábitos y experiencias vividas en los contextos históricos y políticos en donde se desenvuelven, aunque estas sean diferentes en la misma nación de la que forman parte. Son las familias las que albergan y protegen a las personas que nacen y crecen en su seno, desafiando a los sistemas desiguales y contrastantes, dependiendo de sus situaciones de vida ya sea por privaciones y carencias, por exclusión o marginación social. En este sentido, las familias han vivido enmarcadas principalmente en los sistemas patriarcales y masculinizados, dentro de sistemas discriminatorios y racializados, que establecen los estereotipos tradicionales al reconocer casi exclusivamente la conformación de familias heterosexuales/heteronormadas. Las propias instituciones en los ámbitos jurídico, civil, político, escolar, laboral, económico, social, entre otros, deben hacer una revisión inclusiva y con perspectiva de género para entender que hoy en día, los contextos han cambiado y deben garantizarse los derechos de todas, todos, todes.