La presente obra parte de una preocupación central: la aniquilación sistemática de la democracia por parte del constitucionalismo liberal contemporáneo. Penetra tres esquemas trascendentes del derecho occidental: la Grundnorm kelseniana, el papel de los poderes constituidos como lugares de enunciación final de lo político, y el texto jurídico como la matriz hegemónica del lenguaje. Finalmente, busca dentro esos grandes esquemas: restituir al sujeto como centro necesario, pero escurridizo, de la política; desenredar el nudo ideológico que sostiene la estructura jurídica del liberalismo, como única verdad posible e incontestable, y así mostrar sus falacias inmanentes; y señalar un posible camino hacia la emancipación del poder constituyente del lugar subordinado y renegado al que ha sido sometido por el formalismo jurídico como arma primordial de los poderes constituidos.