La teología cristiana está tomando conciencia de que es un saber parcial y que no lo sabe todo sobre Dios y la religión, lo que le impulsa a operar interdisciplinariamente y a dialogar con otros saberes, sobre todo con aquellos que se ocupan del estudio del fenómeno religioso en toda su complejidad, como son las diferentes ciencias de las religiones. Toma conciencia, asimismo, de que no se mueve en el horizonte de la razón pura, sino en el de la razón práctica, que se reconstruye a través de los procesos históricos y reformula sus contenidos fundamentales en los nuevos contextos sociales, políticos, culturales y filosóficos, dentro de la dialéctica tradición creatividad.