La relación del hombre con la ciudad es antiquísima y cotidiana. Los habitantes urbanos se adaptan a los nuevos modelos del medio por un instinto nato de supervivencia, mismo que se transmite de generación en generación. Es a partir de esa primera instancia territorial, en la que vive cada persona, desde donde se asimila la existencia colectiva. La percepción histórica a través del espacio, el concepto de identidad y participación institucional, la emisión de juicios de valor tiene su génesis en ese primer espacio territorial. En la medida en que el concepto ciudad y sus múltiples elementos formativos se investiguen y se incorporen con otras disciplinas, como el arte y la literatura, el hombre tendrá una recepción mas completa y descifrada de sus elementos integrales e imperara el aspecto cualitativo, antes que el cuantitativo, en el ámbito vital del hombre urbano.