Los grandes maestros que han formado a varias generaciones están aquí presentes: el que habla del acabamiento de una lengua y lo equipara a una catástrofe cósmica o el que se acerca de modo irreverente a la que a todos nos iguala y nos hermana. Mujeres y hombres de palabra levantan la voz para dar su respectivo testimonio acerca de la partida del otro o para conjeturar sobre lo que se encuentra en la otra orilla. En los momentos actuales, vivimos una situación inédita que nos obliga a reflexionar sobre el sentido de la vida. Desde la Universidad, bastión de la libertad de pensamiento, sentimos el deber de ayudar a la nación de la que somos deudores y, en la medida de nuestras posibilidades, mejorar el planeta del que somos transitorios y afortunados ocupantes.