La
provincia de Santa Fe tuvo un papel destacado en la construcción de la
Argentina Moderna. En lo que hace al desarrollo cultural, en el siglo XIX encontramos al Fraile Castañeda con su escuela
de Rincón, pionera de la enseñanza técnica en la Argentina. Otro aporte destacado lo brindó el oriental
Marcos Sastre, que en el gobierno de Pascual Echagüe, dirigió el Colegio de San
Gerónimo y el periódico El Sudamericano También
tuvo la provincia participación destacada en la defensa de la soberanía durante
la agresión de la escuadra anglo-francesa. El Combate del Quebracho (1846),
es el desquite de la Vuelta de Obligado, pues fue una victoria de las fuerzas santafesinas sobre la
escuadra invasora. La ley de aduanas de 1847 trató de fomentar el desarrollo de
una incipiente industria que hiciera menos vulnerable la economía provincial. La
inmigración europea, en especial suiza e italiana, dio origen a ciudades como
Esperanza, San Jerónimo Norte, etc. La repartición de la tierra se hizo con el
criterio de crear una clase de pequeños y medianos productores. Santa Fe se
convierte en gran productor agrícola y
también incorporará la lechería como actividad destacada. Las
revoluciones radicales de 1893 dejaron como saldo la incorporación a la vida
cívica de los inmigrantes europeos y sus hijos, proceso que culmina con la Ley
Sáenz Peña. Finalizando el siglo estudiamos el conflicto
entre la Compañía de Jesús y el gobierno nacional que culminó en el cierre del Colegio de la Inmaculada
Concepción de los Padres Jesuitas en 1885.