El
mapa no es el territorio. Tampoco una foto lo es, porque una representación no
es la realidad que representa. Necesitamos producir representaciones, una y
otra vez, para aprehender la realidad material que tenemos delante. Así, los
mapas y las fotos dicen tanto o más de quienes las produjeron que del
territorio que describen. Por ello Alfred Korzybski, autor del epígrafe del
texto central que escribe Laura González-Flores, y pionero de la semántica
general, sostenía que nuestro pensamiento requiere la ayuda de todo aquello
que le provea de estructura: los números y los instrumentos, por ejemplo. Algo así sucedió con Byron Brauchli, el fotógrafo autor de este libro. Fue
su encuentro con la fotografía en la adolescencia lo que le abrió el campo de
trabajo en el que se ha desarrollado, por cuarenta años ya. Pero la foto no es
el trabajo, sino una empresa más amplia, que se conecta con su vida, con su
historia personal y con su historia familiar. Es la de muchas familias que, a
lo largo del siglo xx, emigraron a otro país, o a otro continente, llevando su
lengua, sus costumbres y sus anhelos. Y cuya experiencia estaba inevitablemente
marcada, en ocasiones, por acontecimientos tan violentos como la guerra. Este
es un recorrido personal a través de la mirada de la frontera entre Estados
Unidos y México.