Esta obra de cámara constituye una contribución a la
literatura para ensambles de instrumentos de viento de metal. Está concebida
dentro del formato tradicional de quinteto de bronces y el molde formal clásico
de cuatro movimientos. El primer movimiento, en forma sonata, posee carácter de
preludio. El segundo movimiento es una marcha fúnebre que constituye el centro
lírico y culminación expresiva de la obra. El tercer movimiento es un
tradicional scherzo, cuyo trío comprende un coral disonante. El cuarto y último
movimiento alterna el carácter solemne y majestuoso con la gracia cómica. El compositor de este Quinteto para dos trompetas, corno,
trombón y tuba, más que recurrir a efectos técnicos y tímbricos propios de
una notación moderna, pretende alcanzar altos niveles artísticos de
expresividad y equilibrio dentro del ensamble de instrumentos de bronce. Para
ello, se ha servido de un discurso musical tradicional y una unidad formal que
enmarca la obra y le concede cohesión.