El
presente artículo cuestiona, por un lado, la conveniencia de la distinción que
hace el Estatuto de la Corte Penal Internacional entre los autores de bajo
rango de crímenes de guerra y los autores de bajo rango de crímenes de lesa
humanidad y genocidio, en lo que respecta a la posibilidad que tienen los
primeros -y no los segundos- de invocar la eximente de responsabilidad penal
(defense) de órdenes de superiores; y, por otro lado, el eventual
reconocimiento implícito de que las órdenes de cometer crímenes de guerra
pueden no ser siempre manifiestamente ilícitas y de que las órdenes de cometer
crímenes de lesa humanidad y genocidio siempre son manifiestamente ilícitas. El
texto busca explicar cómo los responsables de bajo rango de crímenes de lesa
humanidad y genocidio pueden haber llegado a la convicción genuina de que
estaban haciendo "lo correcto", así como los desafíos que esto
plantea para los principios fundamentales de la responsabilidad penal
individual.