El vertiginoso avance de las tecnologías en comunicación sobrepasa la capacidad regulatoria de los estados en medio de la globalización de los mercados y el poder de las empresas tecnológicas. De igual manera, desborda los esfuerzos por entender los usos de dichas tecnologías en la economía, la educación, la salud, y la vida cotidiana de la gente que, hasta hace unas décadas, no imaginaba las enormes posibilidades de la interacción social y el acceso a la información que ahora propicia la revolución digital. Aunque los estragos del conflicto armado dificultan la convivencia en muchas regiones, Colombia avanza como diría un historiador, a pesar de sí misma. Por otra parte, las organizaciones sociales, colectivos culturales, la academia y el sector privado, entre otras voces, necesitan encontrarse, escucharse y hacer posible un diálogo que permita disensos y consensos. Solo así podrán hallar el camino para dar respuesta a los desafíos que propone ese vertiginoso avance.