Los principales ejes teóricos de la investigación que derivó en la presente obra están influenciados del estudio socio-estético del imaginario sonoro, que se manifiesta en el evento de la apropiación cotidiana de la gente y su relación con el espacio sonoro a través de sus prácticas urbanas, nociones que son retomadas desde la configuración del espacio vivido al caminar. De esta manera, en su texto, Camacho recorre a todas las personas que caminan la ciudad con la fiera intención de hacer de esta acción una expresión de libertad para, así, construir el legado de no dejar a los intereses particulares y el control de la calle a quienes se adueñan del espacio público para su vigilancia, explotación y monopolio; porque entiende que el caminar es una actividad que nos permite manifestar nuestro espíritu de libertad, nuestro derecho a la ciudad. El autor también reconoce a quienes caminan con discreción o escándalo, como las niñas y niños que se echan a andar haciendo ruido con los pies con la voluntad de escuchar sus pasos por la calle, en las plazas o al exterior de su morada, siempre encontrando un sentido de la personalidad en hacerse ver y escuchar.