Todas las guerras civiles colombianas contaron con una amplia participación de las mujeres, a favor de uno u otro bando. Labores de espionaje, de aprovisionamiento, de engaño y distracción, de propaganda, de cuida de los heridos, afinidades muy comunes entre las damas de mayor distinción y nivel social. Las mujeres del pueblo servían más directamente a los ejércitos, como juanas que cocinaban, cuidaban y acompañaban a los combatientes, y en ocasiones también como estafetas, espías y hasta guerreras. En este libro el lector encontrará varias novelas que muestran a las mujeres conservadoras actuando en el tejemaneje de la guerra. También se encontrará con un panorama inmediatamente posterior a la guerra, donde las mujeres terminan contradiciendo la voluntad de los mayores que les imponen el odio, y acaban por contribuir a la restauración de la paz y a la cura de los tejidos rotos a través del amor. Ni batallas ni lances guerreros. Lo que los autores buscaron en esta ocasión para entretener a sus lectores o para darle salida a sus efusiones, fue el accionar femenino, el papel, las decisiones y el drama que a ellas les correspondió ejecutar en el escenario de la guerra. En este libro el lector encontrará varias novelas que muestran a las mujeres conservadoras actuando en el tejemaneje de la guerra. También se encontrará con un panorama inmediatamente posterior a la guerra, donde las mujeres terminan contradiciendo la voluntad de los mayores que les imponen el odio, y acaban por contribuir a la restauración de la paz y a la cura de los tejidos rotos a través del amor. Ni batallas ni lances guerreros. Lo que los autores buscaron en esta ocasión para entretener a sus lectores o para darle salida a sus efusiones, fue el accionar femenino, el papel, las decisiones y el drama que a ellas les correspondió ejecutar en el escenario de la guerra.