Nathaniel Hawthorne mantuvo durante su vida un vínculo misterioso con Salem, el lugar más antiguo de la Bahía de Massachusetts, donde nació en 1804. Él mismo se refirió a este sentimiento como una cierta “atracción sensual del polvo hacia el polvo“. Los ancestros puritanos (cuyo acentuado sentido de persecución condujo a las Brujas de Salem al conocido proceso en que terminaron martirizadas en lahoguera) dejaron una marca imborrable en el espíritu de Hawthorne: —Yo, como representante suyo —escribió en el prólogo a La letra escarlata—, por este medio hago mía la vergüenza de mis antepasados y ruego porque cualquier maldición que hubiera sobre ellos —de las que yo he tenido noticia y que perduran debido al atraso de tantos años y a la melancolía de nuestra raza— termine desde hoy y para siempre.