Se analiza el tema de la laicidad a la luz de dos conceptos claves en el escenario político actual: populismo y neojacobinismo, aspectos que vuelven a surgir en un contexto altamente pluralista, con tensiones entre lo diverso y lo distante mezclándose en un espacio común "lo público". Dos extremos de un movimiento pendular, donde el primero extiende la idea populista de la bondad y la perversión; un discurso que coloca la complejidad social en diferencia entre el blanco y el negro, entre buenos y malos. En el otro extremo, se encuentra un movimiento interesante que resucita viejos discursos. Los jacobinos, que pretenden limitar el papel de las iglesias y grupos conservadores, y, también, reglamentar los comportamientos y acciones de los ciudadanos y sus organizaciones a través de decálogos para la laicidad.