
«Cuando estás metida adentro, el dolor es todo, te rodea, te incluye, es como una gran bola roja», escribe Ana María Shua: «Es el infierno». El infierno es una representación de lo otro, lo desconocido, lo que se encuentra más allá de la realidad visible. Desde la Antigüedad, las imágenes del infierno se centraron en la transformación de las almas ante el dolor y el mal; su paso por grandes dificultades y suplicios, a veces pasajeros, otras eternos. Esta iconografía proviene de ideas apocalípticas del fin de la humanidad. La proliferación de discursos e imágenes infernales es característica del nacimiento de la modernidad, dentro de un clima particularmente difícil con pestes, guerras políticas y religiosas, invasiones y conquistas: un tiempo de desestabilización, de crisis. Disonancia es la palabra contemporánea del infierno, del mal que nos duele y nos vuelve tan lejanos unos de otros, aunque en el hoy estemos unidos por una pandemia y la amenaza constante de un virus. Unidos en esa larga espera que es la enfermedad, dolientes y encerrados como en el infierno, porque el mal acecha incluso en nuestra propia morada. Sin embargo, el dolor que nos vuelve peregrinos en busca de luz puede desembocar en una prueba iniciática, la del alivio, la prueba —física o emocional— de haber vencido a la muerte (real o figurada) ante el dolor. Un regreso que se vuelve re-nacimiento. Luvina ofrece a sus lectores textos literarios que abordan el dolor desde el recomienzo, desde la capacidad humana de iniciar nuevos procesos, de abrir cursos de acción inesperados, de interpretar y generar nuevas comprensiones de la vida y de la historia. El alivio como una acción portadora de novedades y fecundidad. Pero esas acciones (divisibles en actos y palabras) serían fútiles —nos dice Hanna Arendt— si no se proyectaran en el avenir, en ese espacio entre la vida y la muerte, a través de una narrativa. Es así como se le otorga sentido a la noción inmaterial de la existencia. Además de sentido, esta literatura establece un mundo en común entre las personas, conformando algo que nos trasciende y nos salva del olvido. «Una felicidad matizada que no borra las heridas sino que proviene del dolor, una felicidad que emana de esa pérdida con la que se aprende a vivir» (Rui Zink). Por otra parte, publicamos algunos ensayos celebratorios por los 70 años del poeta José Luis Rivas, amigo y colaborador de Luvina. Asimismo, imágenes portentosas del artista Antonio Ramírez.
Vejez
Un canto a la vida María Auxiliadora Álvarez
Solamente la oreja
A este tal le falta el duelo
Dolor
Sentir bien en el dolor leído
co-pariente objetivo
Finales de dolor feliz
Polvo otoñal
Estaciones
¡Promoción ! ¡Promoción! ¡Promoción!
Cuaderno gris
El último refugio
Balanza de párpados
Poemas / Valeria Correa Fiz
Poemas / Susan Elsmlie
Poemas impugnados [fragmento]
Lo que queda
Tres penitencias
Pacifista armado
En vivo
Casa del dios muerto
Poemas / Édgar Darinel García
Tres poetas de La Pléyade
Poemas / José Luis Rivas
En los setenta años de José Luis Rivas
El incantatorio poder de las palabras
La labor de editor de José Luis Rivas: su lado chino
Páramo
Arte
Especificaciones por formato:
Idioma del texto: Español
Número de edición: 1
País de publicación: México
Año de publicación: 2020
Idioma del texto: Español
Tamaño: 15 x 22 x 1 cm
Peso: 0.03 kg
Número de edición: 1
País de publicación: México
Año de publicación: 2020
Número absoluto de páginas: 166 páginas
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