Presentación
Para que te acuerdes que has visto una salamandra
Barbey d’Aurevilly la habría escogido de modelo para escribir una de sus “diabólicas”
Yo haré que realice su más bella obra de arte
En medio de los melancólicos cuadros de Inclán. La cálida belleza de Elena producía un deslumbramiento
Vestía un traje color azul pavo
Tejiendo la tela en que había de tomarlo cautivo
No era ni macho ni hembra como dice Plinio de algunos animales
Un extraño presente
En menos de una semana de rusticar en el retiro se había cansado de los esparcimientos campestres
Contemplaba el sufrimiento de su víctima con un deleite digno del Marqués de Sade
Y una espesa mortaja, una fúnebre ajorca, es tu lóbrego pelo; mas tanto me fascina, que haciendo de sus hebras el dogal de una horca, me daría la muerte con su seda asesina