La historia de la obsidiana en el estado de Jalisco es muy antigua. Se
conoce que el ser humano la utilizaba hace más de 10 000 años en lo que ahora
es territorio jalisciense, debido al hallazgo de algunos ejemplares de puntas
Clovis y Folsom. Su uso ha variado como materia prima para realizar artefactos
para la caza y la procuración de alimentos, hasta convertirla en objetos de
lujo y prestigio durante la tradición Teuchitlán. Fue también muy importante
para el comercio e intercambio durante la época Posclásica por la elaboración
de miles de navajillas prismáticas que se han hallado en todo el Norte y
Occidente de México hasta lo que actualmente es Estados Unidos. La obsidiana
siguió su exploración durante la colonia, aunque en menor cantidad, cuestión que
se puede ver en el uso como sincretismo en las iglesias de la región. En la
actualidad, la obsidiana de Jalisco se ha hecho famosa en todo el mundo por sus
colores llamativos (como la obsidiana arcoíris) y la cantidad de yacimientos
que superan los 52 hasta el momento. Sin embargo, estamos en una etapa en la
cual la globalización, el cambio de uso de suelo y su explotación irracional
han hecho que varios de estos yacimientos estén agotados. Mucho se debe a que
esta materia prima todavía se considera como “material de cascajo”, sin darle
un valor histórico-patrimonial, que sería de gran importancia para su
protección. Nuestro interés en hacer este libro es precisamente revalorar este
vidrio volcánico para que sea también una parte importante del patrimonio
biocultural que existe en el estado. Es nuestra última oportunidad para
conservar y seguir construyendo un marco legal de protección ala obsidiana con
su uso y exploración racional.