Como historiadoras, antropólogas, sociólogas y una psicóloga, las siete académicas autoras de esta obra que se reunieron en tres seminarios (2018-2020) habían hecho investigación científica desde la disciplina respectiva; sin embargo, para este libro, tocaba hacer investigación narrativa basada no en un problema de investigación, sino en una pregunta para ser indagada de manera introspectiva a la vez que arraigada en determinadas discusiones conceptuales sobre temáticas específicas. Entonces, las opciones interpretativas se ampliaban a considerar cómo acercarse a la memoria personal y colectiva, cómo recrear fragmentos autobiográficos, de qué manera interrogar la propia subjetividad y analizar los modos de implicación personal en las temáticas investigadas. Si se habla de narrativas personales es porque cada una de ellas compuso la trayectoria académica propia , y por ende, también decidió cómo escribir sobre ella, cuáles etapas explorar, qué sucesos marcar como importantes, cuáles voces registrar, e infinidad de otros aspectos que incorporar, como si usar o no alguna metáfora, si estructurar el texto en capas con sus propios ritmos y señales. La experiencia vital femenina, entonces, trata de circunstancias reimaginadas y reescritas desde una mirada que, no soslayando las inequidades de género, incorpora de forma expresa las implicaciones condicionadas por la subjetividad pocas veces visibilizadas las herramientas autoetnográficas. En palabras de una de las dictaminadoras de este libro: “La experiencia vital de las mujeres nos está diciendo otras cosas... que quedan en la experiencia, en el silencio o en la anécdota, las que nos revelan las hostilidades que siguen presentes en nuestras realidades y la capacidad de resiliencia y alianzas necesarias que las académicas con mayor trayectoria y las que están comenzando en este camino tenemos que desarrollar para sortear el machismo y la misoginia que es una realidad en nuestros contextos e instituciones académicas”.