Esta investigación analiza el placer sexual como una construcción social en la que se relacionan procesos macrosociales (discursos del sexo) y microsociales (percepciones, significados de las prácticas sexuales). Aspira a revertir la tendencia a interpretar las prácticas sexuales como asuntos íntimos, y también a redirigir la atención de quienes producen el conocimiento científico hacia un fenómeno descuidado desde distintas disciplinas: el placer sexual de las mujeres. Se parte del supuesto que la significación de la experiencia del placer sexual está estrechamente vinculada a hechos sociales, objeto de largos periodos de negociación histórica, así como a representaciones de las mujeres emanadas desde regulaciones del género, y sostiene la existencia de agentes (pares, familiares, entre otros) y discursos (pedagógico, médico, y otros más) mediadores en la significación de la vivencia del placer sexual.