En este libro de investigación se considera que, pese a la insistencia de los Estados y los Organismos Multilaterales, la apuesta colombiana por el desarrollo debería ser enfocada hacia iniciativas que permitan recomponer el tejido social, los lazos comunitarios y las relaciones conviviales con la naturaleza. La educación, orientada a la realización de lo comunal, es una de esas iniciativas. La educación, concebida para realizar los cambios culturales futuros, puede ayudar en la construcción de una capacidad visionaria de la sociedad, en la creación de significados nuevos, de organizaciones colaborativas inéditas, de proyectos de vida colectivos, autónomos y autopoiéticos. La educación para la autonomía contribuye al establecimiento de nuevas bases para la vida social, por fuera de las lógicas del Estado, abriéndose a la autoorganización como pluralidad de mundos a través de redes planetarias interculturales.