En México existe una gran preocupación por las desigualdades en la educación media superior y superior: ¿Dónde estudian los jóvenes de los grupos más desfavorecidos?, ¿Cuáles son las políticas educativas, las estrategias institucionales y las propuestas pedagógicas para responder a sus necesidades?, ¿Qué hacen para lograr una transición exitosa de la universidad al mercado de trabajo? Para responder a estas preguntas, los autores analizan la relación entre la capacidad de agencia y la estructura de oportunidades educativas y profundizan en las variables que intervienen; la motivación personal y el apoyo de la familia así como las condiciones asimétricas de las instituciones académicas que propician la segmentación social y las políticas compensatorias, que resultan insuficientes. Este libro muestra que las condiciones de los entornos sociales configuran la construcción de oportunidades y que la capacidad de agencia de los jóvenes es indispensable para concretar logros que les abran posibilidades de futuro.