La ciudad, el
espacio que a todos pertenece por derecho, se ha convertido en una mercancía.
Día a día los procesos de mercantilización de la ciudad han endurecido la
cotidianidad urbana afianzándola como un modelo excluyente y generador de
profundas desigualdades socioterritoriales que trastocan el ejercicio de la
ciudadanía y suman complejidad a la vida urbana. Tras décadas de privilegiar el
valor de cambio sobre el valor de uso en los bienes urbanos, en América Latina
surgió un concepto movilizador llamado “derecho a la ciudad”, que invita a
hacer frente a los efectos de la privatización de los bienes públicos y apela a
nuevas formas de producción social del espacio, para procurar mejor calidad de
vida urbana a la totalidad de la ciudadanía que si bien, efectivamente, tiene
derechos, no la exime de obligaciones. Es así que alrededor de la vasta
experiencia de Alicia Ziccardi Contigiani y desde las diversas perspectivas que
los estudios urbanos incluyen, a la luz de un principio rector, el “derecho a
la ciudad”, los autores de esta obra comparten su visión hacia la búsqueda de
la democratización del suelo y la vivienda, del ejercicio de los derechos de la
ciudadanía y la desquiciada carrera que las ciudades emprenden hacia la
globalización mientras que, en contraste, grupos dominantes se empeñan en
invisibilizar a colectivos sociales que no solo legitiman su existir, también
transforman la realidad urbana en su lucha continua por conquistar la justicia
espacial y el derecho al espacio urbano. Ante la apremiante realidad de
nuestras ciudades, las palabras que la propia Alicia Ziccardi propone adquieren
cabal dimensión para iniciar el debate: “… lo primero que debe ponerse a
consideración es que existen dos modelos de ciudad del siglo XXI, que conviven
en el mismo espacio territorial, y que lo hacen generándose situaciones de alta
conflictividad urbana y social”.