Tras acudir a una fiesta, Bruna desaparece en un viñedo.
Aunque eventualmente regresa a casa, Fabio, su padre, intuye que algo en ella
cambió. Mientras él se pregunta qué ocurrió aquella noche y Matías, su hermano,
se lanza a indagar sobre el terreno a manera de improvisado detective, una voz
narra una muerte olvidada y, al hacerlo, evoca fuerzas atávicas del monte,
rituales y oscuridad. Lo que arranca como un drama familiar va cobrando poco a
poco la tesitura de un enigma. Con una escritura precisa y cargada de tensión,
Daniel Avechuco recurre a lo sobrenatural como un recurso para explorar temas
como la desaparición y sus consecuencias, la paternidad y sus aristas, la culpa
y la venganza. Una novela corta imposible de abandonar y en cuya brevedad
resuena, fuerte pero sin estridencias, el pulso arcaico del espanto.