Reunir la obra dispersa de algún artista es tarea complicada. Construir una historia de vida a través del ser y quehacer artístico de Jesús Turrubiartes es más complejo todavía. Daniel Cardiel ha develado la naturaleza muerta de Turrubiartes. La obra de Jesús vive en sus formas, descansa en su esencia desinteresada, en una sencillez sin pretensiones y con personalidad plástica altamente subjetiva. Turrubiartes creó un mundo para sí, dejó herencia de formas y caprichos de la misma propiedad natural de las cosas, de las que, sin duda alguna, esta obra perpetuará en la memoria de muchos. Este texto nos deja además de aprendizaje, una grata experiencia de cómo vivió y compartió Jesús Turrubiartes su amor por la naturaleza y de la visión plástica que sostenía para la creación de escultura, pintura y artefactos de calidad artística muy peculiar, en su mayoría con origen en troncos o piedras. Dio nueva forma y vida donde carecía, otorgó nuevo significado a lo que ya no era. El legado lo escribió Daniel Cardiel, hombre joven cuyo único interés fue reunir la obra del que fuese su bisabuelo y que ahora expone y honra con respeto al compartirla en este libro.