Jacona y
Zamora son dos ciudades michoacanas que comparten un rico y fértil valle
irrigado por los ríos Duero y Celio. A lo largo de más de quinientos años, han
compartido procesos históricos que les dieron una identidad cultural a pesar de
sus diferencias. Estos quinientos años de intercambios sociales, culturales,
económicos o políticos son la historia más reciente de una ocupación humana que
tiene varios miles de años y que ha transformado el espacio, creando
territorios donde destacan estos dos lugares y una agricultura intensiva. En apariencia, este libro
puede ser para el consumo local, pues se describen páginas de sus historias. In
embargo, algunos de los temas tratados no sólo tienen un impacto local, ya que
también repercutieron en los ámbitos regional y nacional. Los ejemplos que
tenemos más presentes son la influencia de los grupos humanos que habitaron la
región y generaron las primeras figuras de los jugadores de pelota que se
conocen en el Occidente de México. Otros casos son la participación política
del arzobispo de México, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos; la coronación
de la Virgen de la Esperanza, patrona de la diócesis, venerada en Jacona e
identificada como la primera coronación pontificia que se dio en América
durante el siglo XIX; o la importancia de los piperos como parte fundamental en
el abasto de agua para las ciudades.