Al despuntar el siglo
XX, Concepción del Uruguay mostraba claros signos de ser una ciudad en franco
crecimiento, después de lo que había significado la pérdida de su condición de
capital provincial en 1883. Seguía siendo incluso una ciudad de honda raigambre
cultural sostenida por la antorcha luminosa de su Colegio Histórico y la
primera Escuela Normal de Mujeres del país. La práctica de
determinas disciplinas fue cimentando la idea de crear espacios propicios
establecidos geográficamente en determinados puntos de la ciudad. La clase dirigente,
actuando con inteligencia, pasión y esfuerzo, puso los primeros ladrillos
esperanzadores, dando vida a un sinnúmero de instituciones sociales y
deportivas, las cuales abrieron sus puestas generosamente a cientos de miles de
jóvenes deportistas a lo largo de los años. Se sintetizan en esta
obra el accionar deportivo y las performances de los atletas más destacados de
la ciudad, en la búsqueda de honrar a las instituciones deportivas de
Concepción del Uruguay, y en ellas al silencio y muchas veces anónimo aporte de
mujeres y hombres que apuntalan su crecimiento y permiten que cientos de miles
de atletas, con sueños forjados en la fragua de "mente sana en cuerpo
sano", contribuyan a construir una sociedad mejor.