La simiente de la UNSTA comenzó a germinar allá por el año 1949, cuando los frailes dominicos del Convento de Santo Domingo de Tucumán nuclean por natural afinidad y ascendiente cultural a un grupo de intelectuales y artistas del medio que comienzan a dar impulso fervoroso a una multitud de preocupaciones filosóficas, doctrinales y estéticas, que poco a poco van plasmándose en clases, seminarios, artículos y conferencias de cada vez más notoria repercusión. Comienzan así los cursos de Filosofía Tomista, que continuaron hasta 1956, llegando a constituir el Instituto Universitario Santo Tomás de Aquino. Posteriormente, en 1959, el Instituto logra su anexión a la Universidad Católica de Córdoba y, a partir de esa nueva instancia institucional, la actividad del Instituto no se detiene, sino que con nuevas realizaciones y fundaciones, este rico proceso logra su culminación cuando se le otorga el reconocimiento a nuestra institución como Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. El esfuerzo de la comunidad dominicana y de los tucumanos había dado sus frutos. La mayoría de edad alcanzada por nuestra Casa a partir de esa fecha, significan sesenta años de ininterrumpido crecimiento, tanto académico como administrativo y comunitario. Los intercambios y aportes con el medio, tanto de Tucumán como del país y del exterior, son de tal magnitud que es imposible sintetizarlos en esta breve reseña. Anima a la UNSTA desde sus visionarios fundadores, un espíritu de verdadera Universitas Magistrorum et Scholarium, es decir, de profunda compenetración entre los distintos estamentos de su comunidad. Universidad que es ámbito de respuestas universales a las necesidades de desarrollo regional y nacional, dispuesta al compromiso de evangelizar la cultura en todos los campos de la educación sistemática, asistemática, de grado, a distancia y de postgrado. Los claustros de la UNSTA son también receptores atentos de preocupaciones de eminentes profesores e intelectuales de nuestro país y del mundo, que así incorporan las aulas universitarias del Noroeste Argentino a las últimas resonancias de la inteligencia contemporánea. Y ha contribuido en gran medida para que todo esto sea así, la labor serena, coherente, firme y silenciosa de toda su comunidad, en más de sesenta y cuatro años de existencia real de la institución.