El conocimiento científico nunca es definitivo. Mediante observaciones y experimentos cuyo diseño busca ser el mejor posible en ese momento, la ciencia trata de explicar procesos y fenómenos que ocurren en nuestro universo. Sus respuestas son tentativas, provisionales, incompletas, pero a partir de la evidencia acumulada son también confiables... esto dentro de los límites que impone la realidad; una realidad que es siempre más compleja que nuestro arduo y humilde esfuerzo por entenderla. Es tiempo de desmenuzar lo que de ciencia y de ficción hay en casa caso: cuando nos aseguran que está científicamente comprobado que la estimulación temprana es indispensable para los bebés; cuando nos confían que "todos los hijos únicos que conozco son berrinchudos egoístas, ergo, Fulano, el hijo de Mengana, que es único, de seguro lo es también"; cuando nos afirman que "el cambio climático es la mayor amenaza para biodiversidad", cuando nos intentan convencer de que "los gatos negros traen mala suerte" o de otras fantasías que asocian el color con lo negativo (e, incluso, con la inteligencia); así como cuando escuchamos o leemos mitos, creencias anecdóticas e ideas pseudocientíficas. La pregunta que surge y busca contestar este libro es: ¿será?