Los hechos históricos que llevaron al surgimiento de los países
hispanoamericanos constituyen un continuo de cambios políticos, económicos,
territoriales y sociales. Estos cambios son adaptaciones a las nuevas
circunstancias, según las posibilidades de cada momento, y no representan una
ruptura o una novedad absoluta, ya que es imposible que las sociedades
transformen completamente de un momento a otro. Bajo esta premisa, esta obra se
organiza en tres apartados: el aparato indiano y las reformas borbónicas de la
segunda mitad del siglo XVIII, donde se exponen los principales ajustes
implementados por la Corona en los territorios americanos, tanto en aspectos
administrativos como territoriales; la crisis monárquica y los movimientos
revolucionarios, un periodo en el cual se diseñaron y ejecutaron algunos
cambios institucionales y territoriales, muchos de ellos construidos sobre las
bases establecidas por las reformas borbónicas; y las primeras décadas de la
vida independiente, en las que se evidencian continuidades desde el último
tercio del siglo XVIII, aunque, naturalmente, impregnadas de los “nuevos”
tiempos políticos que se estaban viviendo.