La virgen de
Guadalupe ocupa un lugar central en la sociedad mexicana, su imagen se ha
convertido en símbolo de identidad nacional y en una figura de gran significado
devocional para millones de personas. Tiene, además, presencia en muchos otros
países, ya que actualmente es uno de los cultos con mayor expansión en el mundo
católico. En este libro, la autora estudia el surgimiento y la paulatina
conformación del culto guadalupano durante sus primeros 167 años de historia.
Para ello, analiza la posición estratégica del cerro del Tepeyac, los elementos
iconográficos que conforman la imagen, los primeros milagros atribuidos a la
virgen, la narrativa "aparicionista" y su difusión mediante escritos
y obras plásticas, y, además, la apropiación del santuario y de la imagen por
parte de la arquidiócesis de México; todos ellos elementos valiosos que se
conjugaron para que, desde sus inicios, la devoción a la Guadalupana se
convirtiera en uno de los cultos marianos más exitosos de la Nueva España.