Los poemas de Lisbeth Mora se mecen entre el repaso del deseo, la hesitación de la escritura y la lucidez que comprende los ciclos naturales. La voz poética se abre al erotismo como estrategia de conocimiento y, a través de la ternura, convoca a los amantes. Espoleados por la inquietud, estos poemas están imbuidos de un afán vital que revuelca e indaga en las variadas formas en que se materializa la vida: un llamado a la embriaguez, un cuerpo sobre una tina, una marcha fúnebre de hormigas o un gusano en la guayaba. Leer este primer poemario de Lisbeth Mora implica disponer el cuerpo y el espíritu para caminar sobre brasas ardientes, con todo lo de dolor, placer y disgusto que contiene cualquier existencia. Dirigida a lectores interesados en la poesía contemporánea que aborda emociones, erotismo y la complejidad de la experiencia humana.