La batalla de Boyacá, librada el
7 de agosto de 1819, fue el punto culminante de la campaña militar imaginada
por las autoridades de la República de Venezuela para desatascar la guerra, que
no lograban ganar en su propia jurisdicción. La victoria de los
independentistas supuso la fuga de las autoridades de Santa Fe, la capital
virreinal, así como la “liberación” de nueve importantes provincias, las más
ricas y pobladas del virreinato: Santa Fe, Tunja, El Socorro, Pamplona,
Antioquia, Neiva, Mariquita, Chocó y parte de la de Popayán. Simón Bolívar,
comandante del ejército patriota, puso al frente de este extenso territorio al
también general Francisco de Paula Santander, dándole el título de vicepresidente
de la Nueva Granada, y nombró en cada una de las provincias libres un
gobernador encargado de ejercer el mando de las armas y “todas las funciones
gubernativas”, con el fin de que la “autoridad militar” tuviera “toda la
expedición que se necesita”1 . Después se dirigió a Angostura para dar cuenta
de los resultados de la campaña y promover la creación de una República que
reuniera los pueblos del extinto virreinato del Nuevo Reino de Granada con los
de Venezuela. Sus anhelos fueron satisfechos con la promulgación de la Ley
Fundamental, que dio origen a Colombia el 17 de diciembre de 1819.