La vejez como punto de partida. Esta es la
inspiración que mueve “Cuando éramos viejos”, una propuesta pensada desde el
respeto, la experiencia viva y la cotidianeidad. Detenidos en el tiempo, y
hablándonos al oído con un susurro entrecortado, los once cuentos presentes en
el libro están escritos desde la observación y la escucha, planteando desafío
para todos los protagonistas, a quienes independientemente de su edad, los une
su apreciación intensa y muy particular de la vida. El cuentario nos permite un
acercamiento a la intimidad, a la soledad, al abandono, nos ofrece compañía y
nos permite cuestionarios acerca de cuánto hemos vivido y cuánto nos queda por
hacerlo. En cada una de las historias, los protagonistas enfrentan sus propias
luchas y estas nada tienen que ver con cuantos años tienen.