En el umbral del nuevo siglo, las naciones indígenas en
Colombia pasaron de ser presentadas en el cine y el video a ser agentes de su
representación: para esto, pueblos e individuos han delineado estrategias de
apropiación y comunicación. Gente alzada en cámaras analiza cómo dos directores
de origen indígena, Mileidy Orozco (embera eyábida) y Luis Tróchez (misak),
"canibalizan" o se apropian de las cámaras de video en espacios
institucionales occidentales -universidades, en este caso- para adquirir una
forma de operar con ellas. El resultado de esta transacción entre lo propio y
lo ajeno son películas documentales en primera persona del singular, obras que
responden a las necesidades políticas y afectivas de los autores, quienes a
través del acento autobiográfico reflexionan sobre el exilio, la migración, la
desterritorialidad y el racismo en un espacio-tiempo globalizado. Así, este
libro es una apuesta por comprender la experiencia individual indígena
contemporánea en el mundo histórico a través del dispositivo audiovisual como
medio para construir memoria, dialogar interculturalmente o movilizar a las
comunidades en procesos de resistencia, entre otros.