Heidegger
dialoga con los antiguos y modernos, sin ese diálogo es incomprensible su
propio pensamiento. El lector de Heidegger no puede comprender su pensamiento
sin ese diálogo, significa releer a los otros interlocutores a la luz de la
interpretación heideggeriana, no necesita aceptar esta interpretación,
rechazarla significa involucrarse en ese diálogo. La ciencia no depende del
hombre, Heidegger explica la ciencia como “una forma de ser-en-el-mundo” del Dasein , la ciencia es constitutiva del
hombre y no un “instrumento”. La “verdad proposicional”, la relación de
correspondencia entre las proposiciones y los “objetos”, depende directamente
de la verdad óntica, requiere la previa presencia de los “objetos”; esta verdad
es discursiva. “La verdad ontológica” permite las diversas comprensiones del
“ser” de los “entes”. Los “objetos”, los entes, no se presentan de una única
manera al ente que pregunta sobre la verdad. Las formas en que se presentan
“los objetos” dependen de una comprensión táctica o expresa del ser de los
entes, en cada caso, es la “verdad ontológica”.