Hoy la universidad
se debe interrogar sobre su papel. Si bien aporta y se enriquece de este mundo de
conocimientos en lo cultural, social, académico y personal en función de la
producción y el desarrollo de la condición humana, denotando su carácter diverso
en campos de conocimiento y pensadores que la habitan, en la actualidad debe
ser también un espacio de construcción del ocio, la familia y el sentido vital.
Ahora bien, en esta reflexión nos asaltan las preguntas: ¿Qué significa habitar
la universidad hoy ?, ¿cuáles serían las disposiciones para alcanzar esta
misión?, ¿qué demandan las generaciones actuales para que la universidad cobre
sentido en sus vidas? Para dar respuestas es necesario abordar los diferentes
aspectos que denotan el habitar y que muestran un movimiento de este a través
del ser, cultivar, cuidar y construir.