En Colombia la calidad de vida de muchas comunidades, especialmente las rurales, se ha visto afectada por la deficiencia en la cobertura de los servicios públicos básicos debido a las difíciles condiciones climáticas, topográficas, y a la falta de acciones institucionales y gubernamentales. A pesar de esta situación, las comunidades rurales colombianas han sido resilientes y han permanecido en sus territorios, logrando, a través de métodos artesanales, el abastecimiento de algunos servicios como es el caso de los acueductos comunitarios, para proveerse de agua potable, y las letrinas y pozos sépticos para sus aguas residuales. Si embargo, con la energía eléctrica es diferente pues es un servicio que difícilmente se puede suplir sin el apoyo técnico adecuado. Afortunadamente, los avances tecnológicos y una mayor consciencia ambiental, han permitido desarrollar alternativas para suplir las necesidades energéticas de las comunidades utilizando fuentes renovables de energía que no contaminan, son funcionales, replicables e independientes de la red energética de las ciudades.