El semejante a sí mismo , una de las más divertidas e ingeniosas comedias que concibió el plectro alarconiano, fue también una de las piezas menos atendidas por la crítica al menos hasta muy entrado el siglo XX. Atacado por el gremio literario, Alarcón tuvo que bregar no solo con la imagen de su aspecto físico, sino al mismo tiempo transitar en territorios disímiles, España y México, unidos por la lengua, la ley y la religión, pero separados por sus arraigados prejuicios sociales. En este contexto de la vida española y virreinal del incipiente siglo XVII, es donde nuestro escritor sublima la ansiedad producida por el escarnio y la discriminación social hacia la esfera de la creación artística, y de ahí la importancia de El semejante a sí mismo , obra autoficcional en que podemos atisbar hechos de la vida del autor, pero también referencias concretas al mundo en que vivió. El lector encontrará en esta estupenda comedia de enredo las claves del humor alarconiano, y un tema universal: la consecuencia de los celos enfermizos.