LAS ECONOMÍAS PROPIAS, Solidarias, comunitarias y
cooperativas han perdurado durante siglos en territorios donde el capitalismo
ha sido predominante y muchas veces avasallante. Y, sin embargo, los enfoques
teóricos tradicionales han explicado esta coexistencia de manera insuficiente. La economía neoclásica no reconoce la
existencia de estas economías divergentes, el estructuralismo las ve
supeditadas al capital y el marxismo reconoce su coexistencia sin describir
adecuadamente cómo se relacionan. La persistencia de estas economías propias
exige comprender sus mecanismos de preservación frente al capitalismo salvaje,
particularmente en contextos urbanos como Bogotá. Frente a este vacío, Natalia Castillo Rojas toma el concepto
de fluido intersticial, propio de la biología celular, como una metáfora para
explicar cómo el capitalismo y las economías propias se relacionan. Tomando
como ejemplos las experiencias de organizaciones como Asograng, El Rincón
Cultural El Caracol y Guakes del Zuke, relata cómo este fluido pasa por
distintos segmentos que lo hacen mutar, y que nutren tanto al capitalismo como
a estas economías propias. Respaldado por una metodología de reciprocidad en
métodos y técnicas y usando las prácticas económicas como categorías
analíticas, este libro deja claro que las relaciones entre economías no son
binarias, sino complejas, lo que abre así un camino hacia la construcción de
una economía diferente al capitalismo, solidaria, que permita la reproducción
de la vida y una convivencia respetuosa con la naturaleza.