En diciembre de 1824 fue inaugurada en Mérida la antigua Universidad Literaria. Este hecho vino a finalizar un largo y accidentado proceso que se originó con la expulsión de los miembros de la Compañía de Jesús en 1767. Durante más de 50 años, la Provincia de Yucatán careció de una institución educativa de nivel superior, ocasionando graves perjuicios, principalmente a la Iglesia local y a aquellas personas que veían en el estudio y el ejercicio de las letras una posibilidad de mejorar su situación social. La información que aquí se presenta es el resultado de varios años de ardua investigación en diferentes archivos y bibliotecas, así como de un gran empeño en lograr una síntesis clara en la presentación de los resultados obtenidos. Durante su desarrollo, el trabajo analiza las dificultades, estorbos, tropiezos y todo género de adversidades que las autoridades yucatecas, especialmente las eclesiásticas, tuvieron que superar para que la Universidad Literaria pudiera abrir sus puertas.