El proceso creativo, entendido como la habilidad de resolver problemas y de transformar el entorno a través de procesos sistemáticos que incluyen el pensamiento, el uso de técnicas y herramientas, así como la organización cronológica de las acciones orientadas a cumplir con una meta, ha sido una parte inherente del ser humano. Una característica relevante de la capacidad creativa es que esta no se agota en la resolución de un problema, porque un problema puede ser abordado y resuelto de maneras tan diversas como son los individuos que buscan resolverlo, por ello, a lo largo de la historia la inquietud por entender la manera en que creamos artefactos y resolvemos los problemas que presenta nuestro entorno, ha sido parte de la reflexión de muchos pensadores.