Este es un hombre que ha representado para cientos de sus discípulos, no sólo la figura de un profesor, o un intelectual o, incluso, un amigo en momentos difíciles, sino algo más insigne que resume todo el aprecio y el respeto que un ser humano puede merecer: el haber sido y seguir siendo un Maestro, íntegro, congruente y ejemplar, un maestro del espíritu. Óscar Mejía Quintana. Por la hermosa visión que abre y reabre continuamente sobre el país posible, la paz, la cultura política, la democracia, la inclusión social y cultural y el perdón; Guillermo Hoyos representa, para la academia colombiana y latinoamericana, un auténtico Maestro; un maestro por su disposición a la crítica, al libre examen y a la renovación de las ideas [...]. Nos ha convencido de que pensar es un acto de responsabilidad pública, frente a un país que piensa poco, escruta poco y critica poco. Eduardo Rueda