Es una novela que transcurre en Ricaurte, un pueblo del
norte del Valle del Cauca donde el paisaje es particularmente prodigioso.
Circundado por el río Cauca, Ricaurte y sus alrededores se levantan sobre un
valle verde esmeralda que comienza en el pie de monte de la cordillera de los
Andes y se extiende por kilómetros como un mar verde y promisorio. Como en Cóndores, la novela El divino de Gardeazábal parte
del microuniverso del pueblo, cuenta la historia doble de un milagro y una
pesadilla. El milagro es la aparición en una peña del ícono del Divino Ecce
Homo. La pesadilla es la historia de Mauricio Quintero, un joven bello, fuerte
y atlético, que para salir de la pobreza se mete en el negocio ilegal del
narcotráfico. El pueblo venera e idolatra la figura del ícono, que ahora
cuenta con santuario y pedestal; pero, así mismo, el pueblo de Ricaurte ama,
venera e idolatra, al otro divino, el pagano, que ahora viste ropa de marca,
usa bisutería fina y anda con guardaespaldas. En la novela se unen en un solo haz lo religioso y lo
pagano, el pecado y la culpa, el cielo y el infierno. Dos figuras antagónicas y
complementarias, que siempre han estado presentes en las culturas de origen
judeo-cristiano. - Fabio Martínez