En el
título que aquí nos reúne arropamos la noción de ecología editorial como un
préstamo conceptual de otras disciplinas que reconocen a la ecología, grosso
modo, como el estudio de la interrelación de los organismos vivos con los
diversos ecosistemas, considerando factores como el clima, el suelo, los
recursos, otras poblaciones, otros otros. En este contexto, es conveniente asumir el compromiso de
transitar hacia una ecología editorial, respetuosa de los entornos funcionales
de la disciplina, de sus elementos, de sus componen- tes. Se trata de una
adecuada interrelación entre los habitantes del medio editorial y las propias
relaciones que establecen entre sí y con los recursos del propio entorno. Es urgente redefinir nuestro medio ambiente editorial y, más
que acotarlo, reconocer la amplitud de sus alcances, el compromiso de gestionar
de forma eficiente los recursos de los que disponemos, conservándolos para que
las siguientes generaciones puedan garantizar su propia super- vivencia y
desarrollo.