El corpus plástico de Nuestra Señora de la Antigua de Sevilla es un fiel reflejo de la dimensión política, espiritual y corporal de la monarquía hispánica, y es a su vez uno de los ejes que dio pie a la construcción de identidad y de pertenencia a un territorio, Este legado se mantiene vivo en las catedrales como en otros recintos eclesiásticos y seglares de Iberoamérica. El estudio del óleo de la Catedral Metropolitana de México da cuenta del especial culto que los canónigos y determinado sector de la sociedad novohispana le rindieron a una devoción mariana que forma parte de la memoria histórica del arte sacro y de la cultura en el mundo hispánico.