Consuegra mantuvo la libre oscilación de su inteligencia, podía pasar de hacer un necesario libro de marcas a un libro infantil porque sí, de inventar revistas donde él mismo ejercía como maquetista, editor y mecenas a participar activamente en la docencia y en la creación de programas universitarios, de diseñar un logo para una industria modesta a dar una conferencia ante un auditorio global; un juego que siempre jugó en serio, como juegan los niños, y que gracias a su dedicación virtuosa impidió que su trabajo se convirtiera en una práctica monótona de odiosa adultez y solemnidad. [ ... ] Es por eso que Consuegra puede ser muchas personas, un "matemático de la estética" para algunos o un "postmoderno" que respeta el ornamento para otros; pero para este artista el problema jamás fue tener o no tener un estilo, ser un maestro del concepto o ser "bruto como un pintor". Su desafío estaba en tener el más variado dominio del estilo, un talento que tienen pocos y que en un diseñador gráfico, que está entre el protagonismo y el anonimato, entre la comunicación y la poesía visual, puede ser la mayor virtud. Nota: contiene imágenes y fotografías a todo color. Impreso en papel esmaltado.Nota: contiene imágenes y fotografías a todo color. Impreso en papel esmaltado.