Aparte de la invaluable sabiduría y profundidad meditativa que alberga este libro, la actual situación sanitaria le otorga una nueva aura de sentido. Antes de morir, Rousseau escribió éste, su último texto de largo aliento, durante un confinamiento de 1776 a 1778 en el castillo de Emernonville, una comuna al noreste de París. El filósofo se refugiaba de los perseguidores que le trajo la publicación de Emilio en 1772, pues el Parlamento de París había condenado el libro y decretado su arresto Escritas en una prosa reflexiva y poética, Las ensoñaciones están divididas en Paseos y Caminatas, que transitan entre el ensayo, la narración íntima y la autobiografía. Es una obra libre: no se trata aquí de confesiones o de un tratado filosófico. Rousseau habla sin tapujos porque, sugestionado por el supuesto desprestigio en el que había caído y desprovisto de la presión social que experimentó antes, no le importa ya si la obra llegara a un público o no.