En los comienzos de la cultura, se señalaba ya que en todo arte de curar era necesario tener presente el modo de atender las dolencias y su límite. La técnica de curar se realizaba igualmente con el recurso consolador de la palabra, pues atender al que sufre implicaba poder acompañarlo. Esta articulación entre sufrimiento y compañía revela un elemento constitutivo de nuestra condición humana: vivimos necesitados de consuelo y podemos darlo. En este libro, Luis Fernando Cardona examina la necesidad de ofrecer consuelo al hombre que sufre y su posibilidad antropológica. El fenómeno del consuelo está vinculado al origen de la cultura y, por esta razón, se expresa fenoménicamente en diferentes modulaciones históricas. Este fenómeno es analizado como una "vivencia curiosa" que si bien no cura un mal real, que sin duda hay que atender, se ocupa empero del sufrimiento provocado por este mal. En efecto, cuando la técnica ya no puede atender penas y dolores, nos queda aún la posibilidad de acompañar al que sufre dándole consuelo. Esta posibilidad es de carácter dialéctico: podemos acompañar al que sufre y, al mismo tiempo, estar necesita- dos de consuelo. El análisis de esta dialéctica es el tema central de la antropología filosófica del consuelo que aquí se bosqueja.